La presión de las redes sociales

Me acabo de levantar y cuando he ido a echar mano del teléfono leo, en uno de los múltiples grupos de whatsapp que todos tenemos hoy en día, una frase que dice algo así como:

 

«Sé feliz, todo depende de ti.»

 

Después consulto Facebook y entre «mis amigos» alguien cuelga una imagen paradisiaca acompañada de este mensaje:

 

«Sonríe, es lo mejor que puedes hacer hoy.»

 

La imagen hace que evoque el artículo que leí el pasado domingo sobre «las 7 claves de la autoconfianza.» Aún medio dormida acudo a la ducha y viene a mi mente la siguiente reflexión: “¿nos estamos presionando para estar todo el día contentos, con actitud o energía positiva y seguros de nosotros mismos? ¿se está convirtiendo la felicidad en una exigencia más de las muchas que ya de por sí tenemos día a día todos los seres humanos?”.

 

Inevitablemente creo que así es… cada día nos bombardean con miles de mensajes sobre la importancia de fluir y mostrarnos radiantes, exultantes, agradecidos o enamorados, en definitiva, de todo cuanto nos rodea.

¿Cómo gestionar estas emociones?

Como Psicóloga, Coach y fiel defensora de la importancia de gestionar las emociones en beneficio propio, igual es políticamente incorrecto lo que voy a decir, pero por favor, BASTA YA!.

 

 

 

Basta ya de pretender barrer y meter en la basura aquellas otros estados emocionales menos agradables, y que también habitan día a día en todos y cada uno de nosotros, como el cansancio, la tensión, la desgana, el enfado, la pereza, etc.

 

En esta línea, y empachada de tanta “corriente positiva”, fui buscando herramientas que me ayudaran a integrar «mi ying-yang» y me encontré con el Mindfulness y la filosofía de aceptación, que algunos aún confunden con pasividad. Y he llegado a la conclusión, para liberación personal, de que «debemos ser compasivos con nuestro lado oscuro» como bien dice Tsultrim Allione, Iama Tibetana: «todos tenemos miedo, somos celosos, codiciosos, rabiosos…ignorarlo no es la solución” sino aprender de ellos y comprenderlos, acompañarlo y dialogar con estos.

 

Estamos hechos de luces y sombras, y para que tanta luz no nos ciegue… reivindico el poder de las sombras.

 

Esas sombras también son parte de nosotros, también nos forman y nos hacen crecer; no es cuestión de huir sino de integrar.

Grupo DICTEA

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