Cada vez son más las personas que se acercan a la consulta de psicología o a un proceso de coaching con el motivo de reducir su estrés.  Pero, ¿qué es el estrés?

 

El ESTRÉS es una respuesta general del organismo ante una demanda externa o interna que en principio resulta amenazante, produciéndose una activación fisiológica y psicológica para responder a dicha demanda.

 

Es decir, son situaciones que implican demandas para el individuo que pueden agotar sus recursos de afrontamiento. Se produce un desequilibrio entre las demandas (estresores internos o externos) y los recursos disponibles del sujeto. Dicho de otra manera, la persona siente que no es capaz de realizar lo que se le pide, que no tiene los recursos suficientes para ello (conocimientos, tiempo…).

 

Las situaciones potencialmente estresantes pueden presentarse de diferentes formas. En ocasiones son acontecimientos de gran importancia, extraordinarios o traumáticos, pero la mayoría de las veces son situaciones menos importantes pero que al mantenerse en el tiempo o coincidir con otros acontecimientos o producir un cambio significativo, favorecen el estrés.

 

Los desencadenantes del estrés pueden ser:

 

 Psicosociales: No son las situaciones las causantes directas de la respuesta de estrés, sino que va a ser la interpretación cognitiva que el sujeto haga la que va a provocar la respuesta de estrés.

 

– Biológicos: Disparan directamente la respuesta de estrés al producir cambios bioquímicos o eléctricos en el organismo. No tienen en cuenta la interpretación del sujeto sobre la situación. Ejemplos: demasiado humo, ruido excesivo, la cafeína o la nicotina, etc…

 

La respuesta de estrés tiene como finalidad restablecer el equilibrio homeostático por parte del organismo. Para alcanzar ese equilibrio ante acontecimientos estresantes se experimenta una respuesta de activación, especialmente fisiológica y cognitiva, que le permite percibir mejor la situación, interpretarla rápidamente y actuar. Eliminada la demanda, en principio, desaparece la respuesta de estrés y el organismo recobra o alcanza el equilibrio.

  ¿Cómo superar el estrés?

 

Lo básico  y principal es el autoconocimiento; es decir, reconocer e identificar cómo afecta el estrés a unos mismo. Tomar conciencia de qué se dice, qué hace y qué siente en distintas situaciones que llevan a la persona a comunicar que sufre estrés.  Es importante evaluar lo qué está pasando: “¿no sé decir NO?”, “¿no sé gestionar mi tiempo?”, “¿necesito más conocimientos?”…

 

Una vez tomamos conciencia, seremos capaces de valorar los recursos qué tenemos y los que necesitamos y después diseñaremos un plan de acción para  conseguir nuestro objetivo: “No tener estrés o minimizarlo lo máximo posible”.

 

Se trabaja tanto los pensamientos y creencias, como las emociones y las acciones.

 

En algunos casos, además de utilizar coaching puede ser necesario recurrir a un psicólogo/a que nos ayude a disminuir el nivel de ansiedad. Por otro lado, en el caso de que hayan aparecido síntomas físicos destacables (colon irritable, úlcera gástrica, problemas de digestión, ronchas, etc) se recomienda descartar causas fisiológicas y posteriormente iniciar una terapia psicológica.

 

Cuando el estrés aún no es enfermedad, es aconsejable un coach que nos acompañe en la mejora de nuestra calidad de vida personal y profesional.