En el mundo actual en que vivimos, el siglo XXI, una de las consignas o valores que predomina es el consumo, “vivimos en un mundo consumista”. A través de los mensajes persuasivos publicitarios que nos bombardean continuamente a un consumo desenfrenado (Navidades, Black Friday, Rebajas, Liquidación, etc.), nuestra insatisfacción personal o sólo por el hecho de poseer diferentes artículos de todo tipo, tiene como resultado que todos tengamos deseos de comprar.

No es motivo de preocupación que seamos consumidores o compradores potenciales y «hayamos realizado grandes compras no previstas o gastado más dinero”; pero si esas compras dejan de ser una actividad lúdica o cubrir una carencia, pasando a convertirse en una necesidad en sí misma (“de comprar por comprar”), puede que sí estemos ante un caso de ADICCIÓN A LAS COMPRAS u ONIOMANIA.

La adicción se define como una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación según la OMS (Organización Mundial de la Salud). Y en el caso de COMPRAS COMPULSIVAS, la persona pierde el control de sus actos, un impulso que le lleva a adquirir un determinado objeto, estando asociado al hecho de comprar por comprar, sea el producto que sea; es decir la incapacidad de controlar estos deseos que le genera malestar.

En general, las personas adictivas suelen tener baja autoestima, personalidad impulsiva, problemas de ansiedad y depresión, por lo que es frecuente que este trastorno vaya acompañado de otros en concreto los relacionados con el estado de ánimo, la ansiedad, el abuso de sustancias e incluso hay estudios que indican un vínculo notable con los desórdenes alimenticios.

Si la motivación de comprar persiste, es irresistible, asaltante y sucede de forma repetitiva, tiene como consecuencia que la acción de comprar se experimente como una sensación placentera y reductora de malestar para la persona, pero que a la larga puede generar graves problemas como problemas económicos, trastornos de ansiedad, depresión o frustración…

Asimismo, las personas con adicción a las compras ocupan la mayor parte de su tiempo en comprar en detrimento de otras actividades como estar con la familia o trabajar, pudiendo aparecer absentismo laboral, pérdida del puesto de trabajo, pareja y/o familia.

Existen tres tipos de adicciones:

  • adicción a la compra, donde el consumo es el pilar sobre el que se sustenta la vida diaria y es la actividad que ocupa todo el tiempo disponible
  • adicción al consumo o el afán continuo por efectuar nuevas compras, la mayoría innecesarias y superfluas, que pierden interés inmediatamente después de haberlas realizado
  • adicción al crédito, derivado del uso incontrolado de las tarjetas de crédito y la incapacidad de vivir con el propio presupuesto

Existen dos posibles orígenes:

  1. una de las causas hace referencia a la relación entre realizar una conducta repetitiva que genera satisfacción. Es decir, la persona empieza a realizar el comportamiento de comprar de forma reiterada porque le aporta una fuerte dosis de satisfacción y placer, hasta que finalmente se acaba convirtiendo en un hábito que termina en compulsión.
  2. y otra que surge porque la persona no se siente capaz de afrontar algún aspecto de su realidad, o bien no sabe hacer frente a los problemas personales que le abruman, por lo que busca solucionar sus carencias mediante compras desmesuradas. En este caso, la conducta compulsiva se debería a una especie de vía de escape emocional.

Los tratamientos que se llevan a cabo son:

  • Terapia Cognitivo-Conductual.- Ésta empieza por expresar la necesidad de introducir un cambio en la vida de quien padece la obsesión por las compras. Es muy importante descubrir cómo se concibe la propia persona a sí misma y de qué forma intenta satisfacer sus necesidades, así como analizar qué tipo de ideas rigen su personalidad para empezar a modificarlas.
  • Tratamiento farmacológico.- Dónde el tratamiento con fármacos ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina) ha resultado ser el más eficaz, ya que la premeditación asociada al acto de comprar podría responder al de una obsesión y su conducta física se asemeja a la de un ritual compulsivo.

Estos tratamientos pueden ser empleados de forma simultánea o encadenada.

 

Mª Dolores Sánchez Jarana

Psicóloga – Terapeuta de Grupo DICTEA