“La manera más fácil de tener lo que quieres es ayudar a otros a tener lo que quieren"

Deepak Chopra

"La integridad es hacer lo correcto aunque nadie nos esté mirando"


Jim Stovall

"Atrévete a soñar y valdrá la pena despertar"


Nadhín

“Las fortalezas están en nuestras diferencias no nuestras similitudes”

E. Covey

Viernes, 11 Abril 2014 11:02

El trabajo interior, la clave para sentirse feliz

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La vida es los que es, la vida es cada día…monótona, rutinaria, bella, injusta, caótica. La vida es eso, la suma de muchos momentos y ninguno igual. Por eso la vida cuesta tanto definirla, es inexplicable, no se ha hecho para comprenderla, sino para vivirla, experimentarla y sentirla.

La vida exterior es una sucesión de situaciones, circunstancias y acontecimientos que pasan en su mayoría inadvertidos. No prestamos atención a aquello que (nos) ocurre, o por lo menos no de manera consciente. Y entonces, la vida nos arrastra, nos lleva. Aunque a veces creamos que decidimos, generalmente son nuestros patrones de pensamiento, de comportamiento previamente aprendidos los que eligen por nosotros.

Somos expertos en sabotearnos personalmente, nos empeñamos en entorpecernos a nosotros mismos, en ponernos barreras y limitaciones, sintiéndonos insatisfechos y frustrados. Por eso es tan importante que trabajemos nuestra vida interior.

Pero, ¿Qué significa el trabajo interior?, ¿Y cómo se hace eso?

Yo, en las sesiones psicoterapéuticas, siempre me gusta poner de manifiesto que sin trabajo interior no hay transformación, no se produce el cambio. Si una persona se siente mal, sea por el motivo que sea, la respuesta está en aprender las leyes, las claves, las herramientas que le harán desarrollarse de manera equilibrada y armónica, con el objetivo de encontrar ese bienestar que tanto anhela. Este trabajo requiere de mucha constancia, disciplina y hay que ser muy riguroso. Tener mucha paciencia y reconducir continuamente hasta nuestro objetivo.

Este trabajo interior que se aplica sobre uno mismo tiene como meta desaprender para volver a aprender, es decir, tenemos que deshacernos de ideas y creencias preestablecidas, reacciones emocionales repetitivas y hábitos de comportamientos insanos, para APRENDER nuevas maneras de PENSAR, SENTIR y ACTUAR.

Esta labor es un viaje hacia uno mismo que conlleva un estudio y análisis pormenorizado minucioso y detallado. Algunas acciones que te pueden ayudar a conseguirlo son:

-         -  Búsqueda interior y autoconocimiento.

-          - Autoaceptación.

-          - Actitud positiva.

-          - Relación sana contigo y con los demás.

-         -  Creencias objetivas .

-          Atención consciente (darte cuenta).

-          - Soledad necesaria.

-          - Amabilidad y compasión.

-          - Superación de la frustración.

Estas son tan solo algunas de las claves para ir recorriendo ese camino tan satisfactorio del desarrollo y crecimiento personal. Recordad que si la transformación no surge de dentro ningún cambio será sincero, y tarde o temprano se volverá al punto de partida con el consiguiente sufrimiento.

Me quedo con una frase de Hermann Hesse, que dice: “La verdadera profesión del hombre es encontrar el camino hacia sí mismo”. Una profesión que como cualquier otra requiere de tiempo, esfuerzo y tenacidad para aprenderla.

Ángeles Benítez Rey

Psicóloga General Sanitaria. Especialista en Desarrollo y Mejora Personal.

Directora del Área de Psicología de Grupo DICTEA

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Cómo ayudar a nuestros hijos e hijas en los estudios

 

Las técnicas de estudio son instrumentos eficaces que mejoran el aprendizaje y el rendimiento escolar. Para obtener unos buenos resultados es necesario -además de poseer las capacidades, habilidades y aptitudes precisas- estar motivados, ser constantes en el esfuerzo y saber estudiar.

 

Habitualmente, es el profesorado quien enseña como resumir, elaborar esquemas, subrayar, realizar mapas conceptuales y otras técnicas que facilitan el estudio. Pero los padres y las madres podemos y debemos jugar un papel importante en este asunto.

 

 

 

En primer lugar, facilitando el ambiente idóneo para la ejecución de las tareas académicas: proporcionando un espacio de estudio fijo, con el mobiliario adecuado, buenas condiciones de iluminación y los instrumentos necesarios.

También es importante ayudarles a planificarse, con una correcta utilización de la agenda escolar, organizando un horario de estudio realista y eficaz y diseñando un calendario de exámenes, trabajos y tareas a presentar. De forma orientativa el tiempo de estudio según las edades podría ser el siguiente:

 

         De 4 a 6 años: quince/treinta minutos al día.

         De 7 a 12: de treinta minutos a una hora y media diaria.

         De 13 a dieciséis: una hora y treinta a tres horas al día.

         A partir de los diecisiete, lo que sea necesario.

 

Es importante respetar los períodos de descansos. Por cada cincuenta minutos de estudio debe hacerse un receso de cinco a ocho minutos para continuar estudiando, así evitamos dificultades de concentración por efecto del cansancio. Y sobretodo evitar las distracciones e interferencias en el estudio: disponer el material necesario antes de comenzar y desactivar el móvil para evitar llamadas.

 

Cumplir las horas de sueño es imprescindible para los estudiantes, porque dormir poco va a afectar de forma negativa a su rendimiento, estado de ánimo y capacidades intelectuales. Como termino medio es aconsejable unas ocho horas. Y sobre todo descansar bien antes de los exámenes. Otra pauta saludable es el cuidado de la alimentación y el ejercicio físico moderado. Un buen desayuno antes del comienzo de las clases es fundamental para afrontar el trabajo con la energía necesaria.

 

Como padres y madres, debemos fomentar en la medida de lo posible, la autonomía de nuestros hijos e hijas en las tareas escolares y que vayan adquiriendo responsabilidades, retirando nuestra ayuda paulatinamente y realizando una labor más de supervisión y seguimiento. No debemos hacer los deberes por ellos, ya que deben acostumbrarse a resolver dificultades y tomar decisiones por ellos mismos. No obstante, si los objetivos no se consiguen, podemos ayudarles reforzando las asignaturas que presenten más dificultades o proporcionarles la ayuda de un preparador particular.

 

Es recomendable un contacto periódico -al menos una vez al trimestre- con el/la tutor/a, para tener conocimiento de su marcha escolar, conocer si existe algún problema con la antelación suficiente, e intercambiar información (cuanto más conozca a su hijo, mejor) En las tutorías podemos solicitar pautas y orientaciones para mejorar su rendimiento.

 

Por último, resaltar la importancia de la lectura no sólo en los aspectos relacionados con el rendimiento académico, sino de la educación en general. Motivar a los niños y las niñas hacia la lectura, favorece las competencias lectoescritoras, mejora el estudio y amplia los conocimientos culturales. Por este motivo, debemos ser un modelo de referencia para ellos y transmitirle el amor por los libros, enseñándoles a disfrutar con la lectura.

 

   Rafael Alonso Guerra.

Psicólogo de Grupo DICTEA

       www.dictea.es

 

 

           

Miércoles, 12 Marzo 2014 19:44

CLAVES PARA AFRONTAR EL DUELO

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La pérdida de un ser querido es un acontecimiento estresante que casi todas las personas tendrán que afrontar a lo largo de la vida.

El duelo es el proceso de adaptación que permite restablecer el equilibrio personal y familiar roto tras la perdida del ser querido. Resulta especialmente relevante cuando se pierde a alguien muy importante y pese a ser algo natural, puede suponer un gran dolor, desestructuración o desorganización.

El duelo se caracteriza por la aparición de pensamientos, emociones y comportamientos causados por la muerte del ser querido.

A pesar del sufrimiento que provoca, el duelo es normal y ayuda a adaptarse a la perdida, prepara para vivir sin la presencia física de esa persona y mantiene el vínculo afectivo de forma que sea compatible con la realidad presente. No suele ser necesario el empleo de fármacos. Si el malestar es excesivo puede ser conveniente buscar la guía y orientación de profesionales. 

¿Cuánto tiempo dura y qué puede ocurrir?

 

La duración del duelo es variable, pero podemos considerar que los dos primeros años son los más duros, luego se experimenta un descenso progresivo del malestar emocional. De todos modos, cada persona tiene su propio ritmo y necesita un tiempo distinto para la adaptación.

 

Durante el proceso de duelo se pueden producir una serie de pensamientos, sentimientos y conductas característicos. Algunas de estas manifestaciones son:

  • Sentimientos: tristeza, enfado, culpa, reproche, bloqueo, ansiedad, soledad, fatiga, impotencia, insensibilidad, confusión.
  • Sensaciones físicas: dolor en el pecho, dolor en la garganta, hipersensibilidad al ruido, sensación de ahogo, debilidad muscular, falta de energía, sequedad de boca...
  • Conductas: soñar con el fallecido, llorar, atesorar objetos que pertenecían a la persona fallecida, buscar y llamarla en voz alta, evitar recordatorios del fallecido.
  • Pensamientos: incredulidad, sentido de presencia, alucinaciones breves y fugaces, preocupación, confusión. 

En los momentos iniciales la persona, se enfrenta al choque inicial producido por la perdida, pudiendo aparecer tanto manifestaciones físicas como psíquicas tales como: vértigos, nauseas, temblor, sensación de irrealidad, vacío, tristeza, ansiedad, incredulidad e incluso negación de lo ocurrido.

Otra reacción frecuente es hacer reproches al ser perdido del tipo. “¿Por qué me has hecho esto?”

En ocasiones se siente un cierto alivio por el fallecido unido a un alivio personal, esto suele ocurrir cuando se sufren largas enfermedades con mucho dolor y deterioro.

 

La persona siente anhedonia y apatía, nada le interesa, el mundo está vacío y carece de atractivo por ello hasta las cosas más insignificantes pueden resultar un esfuerzo desproporcionado. 

A veces se produce alteraciones del sueño como insomnio, agitación, en caso de que esto ocurriera no debe uno mismo auto-medicarse, es necesario acudir a un profesional que le prescribirá el tratamiento adecuado.

 

No es extraño tener la sensación de ver a, a la persona fallecida, sentir su presencia, oír su voz. Estas percepciones pueden ser consecuencia del sentimiento de anhelo o la necesidad de recuperar a la persona fallecida.

 

Pueden surgir dudas relativas a la posibilidad de haberse mostrado hostil o poco amable con el fallecido o incluso de haber contribuido a la muerte del mismo por alguna negligencia, remordimientos por no haber disfrutado más de la persona fallecida y de su compañía, todo esto puede generar sentimientos de culpa casi siempre infundados y muy negativos para la persona que los sufre.

 

Si experimenta sentimientos de duda sobre los tratamientos o decisiones que se tomaron durante la enfermedad de su ser querido no dude en consultarlo con el médico para que le aclare todas las dudas al respecto.

 

Los sentimientos de culpa hay veces que se deben al deseo mas o menos consciente de que el enfermo muriese, sobre todo cuando el cuidado del enfermo y el desarrollo de su enfermedad han sido agotadores. Si alguna vez ha tenido este tipo de pensamientos es normal y legitimo, no se culpabilice y por supuesto no olvide que la muerte de su ser querido no ha tenido nada que ver con sus pensamientos o deseos.

En los casos en los que el superviviente se siente culpable de seguir vivo habiendo muerto su ser querido, debe recordar que usted no es el culpable de lo que ha ocurrido.

 

Recuerde que esta vivo, que tiene derecho a vivir y a sentirse bien con ello. 

Al principio la imagen del desaparecido ocupa por completo la mente del doliente, con el paso del tiempo se alternan momentos de recuerdo doloroso con la paulatina organización de la vida, y progresivamente se espacian los recuerdos amargos sustituyéndolos por recuerdos más gratos y apreciados. 

En las fechas importantes como cumpleaños, aniversarios, navidades volverán muchos recuerdos y sentimientos sin que esto signifique una ruptura con la normalidad.

 

Al principio la persona se confina en su casa, soportando visitas y sin apetencia, poco a poco acepta salir y ver progresivamente a otras personas. El dolor y la pena disminuyen progresivamente y la persona experimenta alivio.

 

Llegando por fin un momento en el que la persona retoma las ganas de vivir, mira hacia el futuro, se interesa por situaciones nuevas y es capaz de ilusionarse de nuevo y expresarlo.

 

 

ALGUNAS RECOMENDACIONES

 

  • Buscar el apoyo de familiares y amigos
  • Es necesario darse permiso para vivir y disfrutar de ello.
  • Es aconsejable permitirse estar en duelo
  • Evitar tomar decisiones importantes de forma precipitada
  • Leer libros, poemas o frases relacionadas con el duelo
  • Hay personas a las que les ayuda expresar pensamientos o sentimientos a través de un diario o cartas dirigidas a la persona fallecida.
  • Puede ser útil crear un espacio de recuerdo un álbum, una caja con recuerdos de la persona fallecida.
  • Cuidarse a uno mismo a través de la alimentación, el deporte, el descanso y abandonar malos hábitos como el alcohol o el tabaco.
  • Permitir que los recuerdos surjan y compartirlos.
  • Puede que le sirva pensar anticipadamente como afrontar fechas señaladas como navidades, cumpleaños y con quien compartirla.
  • Frecuentar espacios al aire libre
  • No conviene deshacerse de objetos o recuerdos precipitadamente
  • Ver de manera gradual aquellos recuerdos que le resultan extremadamente dolorosos

  

CÓMO Y CUANDO PEDIR AYUDA 

No dude en pedir ayuda si pasado un tiempo, casi todos los días o de manera muy intensa y prolongada….

  • Piensa tanto en la persona querida que incluso le resulta difícil hacer las tareas que habitualmente realizaba
  • Recuerda su ausencia con una enorme y profunda tristeza o se consume pensando en si volverá.
  • Le busca por todas partes y a casi todas horas.
  • Tiene intensos sentimientos de soledad.
  • No tiene planes ni metas y piensa que ya no hay futuro para usted.
  • Se siente insensible e indiferente sin ningún tipo de respuesta emocional
  • No se termina de creer que ha muerto de verdad y quiere pensar que todo lo que ha pasado ha sido un sueño.
  • Su vida esta vacía y no tiene sentido
  • Parece que se ha muerto una parte de usted mismo.
  • Tiene sus mismos síntomas casi se comporta como lo hacia su persona querida o ha adoptado alguno de sus hábitos personales.
  • Esta amargado y siempre enfadado con todos, cualquier cosa le irrita.
  • Ya no ve el mudo como antes, ha perdido la confianza en los demás.
  • Tiene verdaderas dificultades para aceptar la muerte.
  • Se siente mal por seguir adelante con su vida
  • Se siente culpable por estar vivo o cree que es injusto seguir vivo estando la persona querida muerta

 

 

No dude en pedir ayuda si:

 

  • Se siente inútil y cree que no sirve para nada, se despierta de madrugada y no puede volver a dormir, se levanta igual de cansado y se siente incapaz de hacer algo, todo le da igual, no se concentra, no tiene fuerzas para nada, lo ve todo negro, esta muy triste, su estado de animo esta muy bajo,…
  • Ha empezado a notar que de repente se siente morir, el pecho le oprime, le falta aire, le palpita el corazón, suda, siente escalofríos, se marea, tiene ganas de vomitar, cree que va a enloquecer,….
  • Esta todo el día preocupado con la sensación de que va a ocurrir algo malo, desasosegado, nervioso, le molesta el cuello, la cabeza, la espalda, la frente, está irritable…
  • Antes no bebía o lo hacia con moderación y ahora bebe más, ha empezado a tomar medicación por su cuenta, fuma a todas horas,…
  • Si nota algún síntoma físico que le llame la atención: adelgazamiento, dolor constante de alguna parte del cuerpo, falta de aire al hacer esfuerzos, tensión alta, diabetes o problema de salud crónicos. O quiere hacerse algún chequeo.

 Y por supuesto si tiene ideas y pensamientos de muerte, pide ayuda de forma urgente

 Puede pedir ayuda a……

-Médico de familia o al profesional de enfermería de su centro de salud.

-A un profesional de la Psicología

-Al trabajador social de su centro de salud

-Al equipo de salud mental de su área

 

Carmen Díaz Pérez

Psicóloga de Grupo DICTEA

Martes, 18 Febrero 2014 10:11

Efectos de la acupuntura en la pérdida de peso

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Hablar de la obesidad en nuestros días, no es hablar de un problema de estética exclusivamente. La obesidad no es solo un motivo de mala imagen, ya que esto, sería banal para tratarlo desde un punto de vista sanitario. La obesidad es un problema de salud que afecta a un número cada vez más importante de personas de nuestro entorno, predominando sobre todo en mujeres adultas, aunque, se está elevando el porcentaje de incidencia  en la edad infantil.La obesidad puede tener múltiples causas, que deben ser estudiadas y analizadas en cada caso particular. Lo verdaderamente grave es que conlleva a consecuencias perjudiciales para la salud. Son múltiples las  repercusiones que se derivan de un estado de obesidad mantenida, afectando a todo el organismo y a la calidad de vida de las personas.El estudio de la obesidad y el ahínco por tratar esta enfermedad obteniendo resultados positivos para nuestros pacientes, nos lleva hasta la acupuntura como tratamiento de elección.

La acupuntura es una técnica de la medicina tradicional china que consiste en la inserción de pequeñas agujas en puntos claves del cuerpo, con el objetivo de favorecer o restablecer la salud y bienestar del individuo. Desde hace ya mucho tiempo, esta terapia se utiliza no sólo para calmar dolores y aliviar los síntomas de afecciones, sino que se ha convertido en un verdadero recurso para perder peso. Sin embargo, la duda siempre está presente y con tantos recursos engañosos, es coherente preguntarnos si la acupuntura sirve para adelgazar o no.

 

Podemos empezar diciendo que está demostrado que, como reacción al pinchazo de la aguja, en unos puntos muy específicos del organismo, éste libera sustancias transmisoras específicas y que por esta razón el estímulo de la aguja actúa como calmante y regulador del sistema vegetativo. Por esta vía, los trastornos funcionales de los órganos y los del sistema nervioso, en particular los del sistema vegetativo, así como los problemas de circulación y los dolores crónicos pueden ser mejorados. En cuanto al empleo de la acupuntura para perder peso, esta técnica puede controlar el apetito aumentando el metabolismo basal y estimulando eliminación de líquidos a nivel renal, es decir, los estímulos producidos por la acupuntura, controlan el apetito,  disminuyen  la  ansiedad por comer exageradamente y regulan el metabolismo, todo lo cual, favorece la pérdida de peso y potencia la autoestima.

Esto es posible gracias a que la acupuntura o la inserción de las agujas en el organismo producen una aceleración de los sistemas digestivos y urinarios lo que conlleva una movilización de las grasas que se eliminarán a nivel linfático y renal.La estimulación del metabolismo se refleja en una mejora en la calidad del sueño ya que esta estimulación secreta una serie de endorfinas que relajan el sistema nervioso vegetativo por lo que los pacientes tratados con acupuntura demuestran un sueño más reparador del que experimentaban antes del tratamiento.La acupuntura en sí no es una solución milagrosa a un problema de obesidad, no obstante, si el paciente está dispuesto a cambiar su forma de vida, la acupuntura puede ayudar a adelgazar. Al insertar agujas de acupuntura en puntos específicos del cuerpo, éste libera endorfinas que tienen un impacto calmante y relajante que ayuda a resolver las sensaciones de estrés, ansiedad y frustración que pueden llevar a las personas obesas a ingerir  deliberadamente alimentos que engordan.De esta forma, la acupuntura ayudaría a disminuir la ingesta de alimentos a causa de la ansiedad o cuando sentimos apetito sin la necesidad fisiológica de comer, es decir, sin sentir hambre, generando con ello una sensación de saciedad que les permite reducir la ingesta de alimentos.Un buen acupuntor acompañará cualquier tratamiento recomendaciones sobre una buena alimentación, una dieta alta en fibra y baja en grasas, con cantidades moderadas de hidratos de carbono de baja densidad y proteínas no grasas. Así como de la práctica de ejercicio físico regular.La acupuntura desintegra cúmulos de grasa localizados eliminándolos a través del sistema linfático, generando una pérdida de peso y talla saludable.Educar al paciente en una correcta forma de nutrición forma parte del tratamiento y no se puede terminar un tratamiento de obesidad sin un buen programa de mantenimiento, donde el paciente va a aprender a comer para su salud y con revisiones periódicas distanciadas que garanticen el mantenimiento del estado de equilibrio que el tratamiento indujo en su día.

Para terminar, os respondo a algunas de las preguntas más frecuentes que suelen hacerme:

¿Cuánto tiempo dura un tratamiento de acupuntura para adelgazar? Es variable,  ya que dependerá del sobrepeso que se tenga que perder,  pero  pueden  ser  necesarias sesiones cada semana o cada 15 días, hasta lograr el peso ideal.¿Cuánto peso se debe perder con acupuntura? Lo ideal es perder entre 3.5-5 kg por mes¿Existe algún efecto  adverso si combino la acupuntura y algún medicamento homeopático para adelgazar? No. Los medicamentos para adelgazar actúan en el control del apetito, en la movilización de grasas o para evitar que éstas sean absorbidas, por lo que no  producirán ningún efecto secundario si se utilizan en conjunto con la acupuntura.Si padezco de hipotiroidismo, ¿Puedo adelgazar con acupuntura? Si,  se  puede  adelgazar, enlenteciéndose el proceso debido a la disminución del metabolismo producido por la enfermedad de base.

 

Dra. Isabel Sierra Hernández

Master en Medicina Biológica

Master en Acupuntura

Master en Homeopatía

Experto en Kinesiología holística

Par biomagnético.

 

Viernes, 14 Febrero 2014 09:46

COMO AFRONTAR LA ANSIEDAD

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La ansiedad es una característica de los seres humanos y de otras especies que tiene por objeto un incremento de la actividad fisiológica para ponernos en alerta ante posibles amenazas externas y movilizarnos hacia la acción para afrontar dichas amenazas y que sin duda ha sido fundamental para la supervivencia de nuestra especie. Desde este punto de vista la ansiedad es algo sano y positivo que nos ayuda en la vida cotidiana siempre que sea una reacción frente a determinados peligros y problemas puntuales de la vida cotidiana.

 

En cambio, la ansiedad patológica se vive como una sensación difusa de angustia o miedo y deseo de huir sin que quién los sufre puede identificar claramente el peligro o la causa de ese sentimiento.

 

Esta ansiedad patológica es resultado de los problemas de diverso tipo a los que se enfrenta la persona en su vida cotidiana y sobre todo de la forma en que interioriza y piensa acerca de los problemas. 

 

Síntomas característicos de un cuadro ansioso: taquicardia, sudoración, sensación de opresión en el pecho, sensación de ahogo, pérdida del conocimiento, rigidez muscular, debilidad muscular, mareos, nauseas, inquietud, dificultades para la concentración y la comunicación, pensamientos negativos, miedo a morir, a volverse loco, etc.  

Cierto grado de ansiedad es deseable y necesario para estar motivado a realizar tareas pero si esta ansiedad supera los límites normales nuestro rendimiento disminuye muy rápido, llegando a tener una eficacia nula.

 

Una situación que produce ansiedad como, por ejemplo, una entrevista para un puesto de trabajo, produce en nosotros unas respuestas fisiológicas de activación como sudoración, taquicardia, temblores, etc... Esta respuesta de activación va seguida de unos pensamientos negativos del tipo: “Me estoy encontrando mal”, “Me pasa algo”,... 

 

A su vez estos pensamientos negativos aumentan las respuestas fisiológicas y nos hacen que nos fijemos solo en las sensaciones negativas: sensación de ahogo, dolor en el pecho, nauseas y dolor abdominal, mareos lo que conlleva a pensamientos aún más distorsionados y muy negativos: “me voy a morir”, “me

voy a volver loco”,.....

 

Esto es un círculo vicioso que debemos cortar para no llegar a desencadenar en una crisis de angustia.

 

Por todo ello nuestro objetivo es mantener la ansiedad en niveles normales y controlarla.

 

Tras esta explicación os propongo una breve guía que nos puede servir afrontar las situaciones ansiógenas:

 

  1. Recuerde que las sensaciones experimentadas no son más que una exageración de las reacciones corporales normales al estrés.

 

  1. Las sensaciones que experimenta no son perjudiciales ni peligrosas, solamente son desagradables. No va a suceder nada peor.

 

  1. Deje de aumentar el pánico con pensamientos atemorizantes sobre lo que está sucediendo y a dónde podría conducir.

 

  1. Observe lo que está sucediendo en su cuerpo justamente ahora, no lo que usted teme que puede pasar.

 

  1. Espere y deje tiempo al miedo para que pase. No trate de huir de él, simplemente acéptelo y luego se irá.

 

  1. Observe como cuando deja de preocuparse por lo que va a suceder y deja de tener pensamientos atemorizantes, el miedo comienza a desaparecer por sí mismo.

 

  1. El objetivo es aprender a afrontar el miedo sin evitarlo. Tome esta crisis como una oportunidad para aprender.

 

  1. Piense en lo satisfecho que va a sentirse si consigue superar esta crisis.

 

  1. Cuando comience a sentirse mejor, mire a su alrededor y piense qué va a hacer después.

     10. No hay necesidad de prisas, comience a hacer lo que hacuando esté dispuesto a continuar.

 

 

Esta es una breve guía que le ayudará a afrontar la ansiedad, no obstante, si los síntomas persisten y se alargan en el tiempo, padece crisis de ansiedad o está evitando ciertas situaciones por temor a que aparezcan los síntomas no dude en consultar con un especialista en salud mental, los trastornos de ansiedad son bastante frecuentes en la población y con una adecuada intervención psicológica se resuelven.  

 

Carmen Díaz Pérez

Psicóloga de Grupo DICTEA

 

Viernes, 07 Febrero 2014 11:21

EL ESTRÉS LABORAL

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                 El estrés laboral, puede definirse como la respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un individuo que intenta adaptarse y ajustarse a presiones internas y externas. Vendría dado por un desajuste entre la persona, el puesto de trabajo y la propia organización. En el estrés laboral sus desencadenantes están ligados al desempeño de una función y profesión determinada.

                 Cuando se produce un desequilibrio entre una situación vivenciada como una exigencia y los recursos y capacidades disponibles, aparecen la sensación de tensión y presión, como señal de alarma de que se pone en peligro nuestro bienestar.

 La mejor manera de prevenir y hacer frente al estrés es reconocer cuándo aumentan nuestros niveles de tensión y ante qué estímulos o situaciones (estresores)

 Toda situación de estrés laboral puede estar generada por:

  • Un estímulo que alerta de situaciones indeseadas.
  • Una respuesta ineficaz ante las presiones o tensiones a las que se ve sometido el profesional.
  • Un desequilibrio entre las exigencias del puesto de trabajo y las capacidades individuales.

 

Cuando el estrés llega a prolongarse en el tiempo, puede dar lugar al burnout o síndrome del profesional quemado, produciendo un desgaste y agotamiento personal. Puede considerarse por tanto como un trastorno adaptativo crónico.

 

Este trastorno se caracteriza por:

 

  • Despersonalización: desarrollar sentimientos y actitudes negativas hacia los compañeros de trabajo, produciendo inhibición, distanciamiento e incluso aislamiento, hostilidad y conflictos personales.

 

  • Inadecuación profesional y baja autoestima: desvalorización del rol profesional que desempeña, insatisfacción con la realización y los resultados del trabajo y desmotivación, que llevan a una incapacidad para dar respuesta a las demandas que exige el mismo, originando un bajo rendimiento laboral.

 

  • Agotamiento emocional y físico: pérdida progresiva de energía, desgaste y fatiga. Ansiedad, labilidad con tendencia a la irritación, desesperanza y abatimiento.

 

El estrés conlleva alteraciones en la salud mental y física. Es cuando aparecen la ansiedad, la irritabilidad, la disminución en la capacidad de procesar la información, la incapacidad para tomar decisiones, los cambios en el comportamiento, variaciones en el estado anímico, los trastornos del sueño y los de adaptación.

 

Las técnicas más efectivas para tratar el estrés son entre otras: el Biofeedback o técnicas de autocontrol emocional y mejora de la autoestima; la reestructuración cognitiva; el desarrollo de habilidades de comunicación interpersonal, confrontación y resolución de problemas y la relajación muscular progresiva de Jacobson. Todas estas técnicas son propias de la Terapia Psicológica que ha demostrado una alta eficacia en el afrontamiento del estrés.

 

Rafael Alonso Guerra y Marta Mengíbar Sánchez.

Psicólogos de Grupo DICTEA SL

Lunes, 27 Enero 2014 10:35

¡¡Quiero que mi hij@ sea feliz!!

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Los niños no necesitan grandes cosas para sentirse felices. A veces nos equivocamos pensando que un niño con más cosas materiales va a ser más feliz, y nos encargamos de que así sea, que no le falte de nada, que tenga todo lo último que ha salido al mercado, vamos de “paseo” a centros comerciales de dónde no salimos sin comprar algo. A veces los llevamos al colegio más caro, pensando que les darán una mejor educación o los apuntamos a campamentos de verano. Todo esto puede estar bien (más experiencias, más conocimiento, más…), pero no olvidemos que la verdadera felicidad no se obtiene con lo material.

Si las madres y padres desean algo, es que sus hijos sean felices. Dejémosles, pues, una buena herencia, una herencia que vayamos trabajando día a día, con nuestro tiempo, con nuestro cariño, …

Quizás nuestros hijos luzcan una mayor sonrisa si les ofrecemos 10 imprescindibles que os propongo en este decálogo que he elaborado. Tened en cuenta que una infancia feliz nos ahorraría muchas angustias de mayores.

DECÁLOGO PARA UNA INFANCIA FELIZ:

1. Seguridad. Nuestro hijo necesita sentirse seguro en el entorno que le rodea, para ello es fundamental que sienta que sus padres están ahí para lo que pueda necesitar. Esto les hará crecer sin miedos. Cuando un niño llama hay que acudir, si quiere decirnos algo hay que escucharles.

2. Cariño. Es importantísimo que nuestro hijo se sienta querido, importante para las personas más significativas que le rodean. El niño merece el mismo respeto que el adulto, por eso es aconsejable además de darle besos y achuchones, que se le hable con respeto y que cuando le regañemos lo hagamos en un tono cariñoso. El cariño es el mejor estímulo que puede recibir un niño.

3. Tiempo. Hoy día hay poco tiempo para todo, pero no nos engañemos, si hacemos un esfuerzo somos capaces de sacar tiempo para aquello que nos gusta, que nos motiva, que nos hace sentir bien. Es cuestión de prioridades. Los niños necesitan que les dediquemos tiempo de calidad, esto quiere decir que el tiempo que estemos con ellos sea precioso, fantástico, que lo disfrutemos. Con 10 minutos al día de este tiempo es suficiente y nuestro hijo y nosotros lo agradeceremos.

4. Valores. Un niño que crece con valores se sentirá mejor con él, con los demás y con su entorno. Los valores nos orientan la conducta y nos hacen ser consecuentes con nosotros mismos. Valores como la honestidad, el respeto, la responsabilidad, la solidaridad, el altruismo ayudarán a nuestro hijo a su bienestar.

5. Alta Autoestima. Si ayudamos a nuestro hijo a que tenga un buen concepto de sí mismo (y esto va a depender en gran medida de lo que pensemos nosotros de él), se sentirá bien y tendrá un sentimiento amable hacía sí mismo. Me gusta decir que la mejor herencia que le podemos dejar a nuestros hijos es una buena autoestima, por lo tanto hagamos que se sientan importantes, valiosos y especiales.

6. Optimismo. Sabiendo que las emociones se contagian, gracias a nuestras neuronas espejo, es importante que seamos positivos y veamos la botella siempre medio llena. Así estaremos ayudando a nuestros hijos a que también lo sean y evitándoles mucho sufrimiento innecesario.

7. Creatividad. Aunque es cierto que todos nacemos con esta capacidad (algunos más desarrollada que otros) si la estimulamos en nuestros hijos desde que nacen, les estaremos ayudando a que sean personas más sensibles, resolutivas, flexibles, originales, emprendedores. La imaginación tiene un poder increíble, así que demos libertad a nuestros hijos para que la desarrollen.

8. Normas. Establecer unas normas y enseñarles a respetarlas es una de las claves de su bienestar: con ellas viven un mundo seguro, marcado por unas rutinas con las que orientarse.

9. Libertad. Es fundamental que le demos a nuestro hijo libertad para que se sientan respetados en sus intereses, seguros y decididos. Libertad para que decidan (en función de la edad) a que jugar, que ropa ponerse, a qué dedicar el tiempo libre, qué estudiar. Es importante que escuchemos sus opiniones, preferencias y que respetemos sus decisiones.

10. Confianza. Que nuestros hijos nos cuenten sus cosas y que nosotros le escuchemos, le hablemos con claridad, sinceridad y seamos honestos con ellos ayudará a que establezcamos una relación basada en la confianza. Esta confianza se irá haciendo cada vez mayor y cuando crezcan recurrirán a nosotros cuando lo necesiten.

Con estos imprescindibles os aseguro que conseguiréis que vuestros hijos se sientan más felices. Y, por favor, no olvidar nunca que educar a los hijos debe ser una tarea apasionante, así pues, afrontemos la educación de los hijos con entusiasmo y alegría.

 

Ángeles Benítez Rey

Directora del Área de Psicología de Grupo DICTEA

Psicóloga General Sanitaria. Especialista en Desarrollo y Mejora Personal.

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